Revolución tecnológica: interconectividad mundial, robotización de la producción industrial y los servicios, y sofisticación médica.
Revolución tecnológica: interconectividad mundial, robotización de la producción industrial y los servicios, y sofisticación médica
La cuarta revolución tecnológica se está desarrollando desde hace un tiempo, donde más allá del internet y el uso generalizado de las tecnologías de información, se avanza en nuevas tecnologías que modifican actividades y procesos, como la inteligencia artificial, la impresión en tres dimensiones, la robótica, la biotecnología y la automatización de vehículos. Las nuevas tecnologías están modificando los paradigmas de producción y consumo, lo que inevitablemente tendrá efectos en el mercado del trabajo. Mas allá de estos cambios específicos en el sector productivo, existen otros efectos, hasta el momento invisibilizados, en la salud, la educación, la vivienda, el transporte, entre otros, que abren un espacio de desafíos y oportunidades para la política pública. Este proceso es particularmente relevante para una sociedad como la Latinoamericana con altos niveles de desigualdad. Los nuevos cambios tecnológicos en curso pueden ser una gran oportunidad para disminuir las brechas existentes y dar cuenta de la huella social del modelo de desarrollo actual y así avanzar de manera activa en los objetivos de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible. Pero ello requiere acciones que intencionen el camino, de lo contrario se corre el riesgo de acrecentar las brechas, concentrando privilegios y aumentando desigualdades de ingresos, de derechos y de oportunidades. Uno de los aspectos clave es entender como lo digital está cambiando la industria y las agendas de desarrollo en la región, y de qué manera se están incluyendo en la discusión las brechas sociales y de género. Por un lado, en el mercado del trabajo se están generando cambios y existe incertidumbre sobre el impacto de la digitalización de ciertas actividades. Por otro lado, las agendas digitales en la región han tenido un fuerte foco en la infraestructura y los cambios en la industria, cabe preguntarse cómo se ha abordado la inclusión social y laboral desde estas herramientas de la política pública. Este panel pretende abrir un espacio de discusión entre distintos actores sobre esta situación.
La revolución tecnológica que impulsó la pandemia del Covid-19, presenta un escenario de potenciales oportunidades para acelerar el crecimiento, incrementar la productividad y crear mejores empleos; pero la región latinoamericana se encuentra con un rezago importante en materia de transformación digital.
Con la nueva era tecnológica en la producción de dispositivos médicos, se vislumbra un horizonte muy optimista para el sector. Los nuevos sistemas implican supervisión, control, orientación y optimización de los procesos de fabricación a niveles que antes, no habríamos imaginado. La inteligencia y capacidad para analizar grandes cantidades de datos en tiempo real significa que se puede responder rápidamente a cambios dinámicos en los procesos y ayudar a optimizar el uso de materiales, máquinas y recursos humanos. Las economías occidentales han vivido una revolución digital sin precedentes en los últimos dos años. El cisne negro que ha supuesto la pandemia durante este periodo ha hecho que el anterior rol optimizador de la tecnología sea sustituido por el de motor estratégico para el conjunto de la actividad productiva. Destaca la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su reporte “Panorama Laboral 2021, América Latina y el Caribe”, que resulta fundamental favorecer la readaptación de las habilidades de las personas que se encuentran en el mercado de trabajo, a fin de extender la adquisición de competencias laborales para el uso y dominio de tecnologías digitales.

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